La hija del Coronel mambí

Por Alexis Quiala Ferrer

Fotos: Gerardo Mayet Cruz

Ftografo: Gerardo Mayet CrúzEsta narración nació de una provocación; un reto a mi profesión de periodista y de una historia de amor de una noble anciana que guarda como un tesoro documentos, fotos y el sable de un coronel mambí que murió en Santa Fe y cuyos restos desaparecieron.

Más parece una historia de ficción que algo nacido de hechos reales; pero doy fe de su seriedad y pongo en ello mi prestigio de periodista, la voluntad de los santafeceños de ponerle el nombre del coronel a un combinado deportivo y el amor de una hija para que no quede enterrada la memoria de su padre.

LA HIJA PINERA DEL CORONEL SANTA CRUZFotógrafo: Gerardo Mayet Crúz

Ya cumplió 84 años la hija pinera del coronel mambí Roberto Delgado Santa Cruz, el único oficial enterrado en tierras pineras, aunque su cadáver haya desaparecido por los cambios en el cementerio de Santa Fe.

Aquí fundó una nueva familia y nacieron tres hijos, aunque sólo vive Hilda Roberta Delgado Rives, a quien vistamos en su humilde casa de La Fe y donde nos contó acerca de su padre, nos enseñó documentos y el sable de batalla del coronel.

Es tanto el amor de la hija por ese padre que falleció cuando ella sólo tenía 11 años, que atesoró sus documentos, ascensos desde subteniente hasta teniente coronel y dos órdenes firmadas por Antonio Maceo, en acciones de guerra realizadas en la campaña pinareña del Titán de bronce.

Así conocimos del hombre que pasaba de 60 años cuando llega a la entonces Isla de Pinos, se enamora de Juana Rives y se casan. Allá, en Candela, Pinar del Río, de donde procedía, había dejado otros hijos a los que ella considera hermanos y buscó en cuanto tuvo edad para hacerlo.

Yo no quiero que los papeles de mi padre y su historia en esta Isla se pierdan. Por eso me alegro que escriban de ella: Por eso le entregué su foto y una de Maceo, que él siempre portaba, a los compañeros del gimnasio deportivo, además, como agradecimiento por ponerle el nombre de mi padre a esa instalación”; señala agradecida Hilda, para luego estampar un beso de agradecimiento en la cara del fotógrafo Mayet.

EL SABLE DEL CORONEL MAMBÍ

Fotógrafo: Gerardo Mayet CrúzEntonces nos enseñó la pieza más preciada de los recuerdos de su padre, un sable de batalla, un arma mambisa con gran valor para estar en un museo, nos la ofreció con gran cariño y tanto mayet como yo quisimos tenerla en nuestras manos.

Era una de las cosas que él más quería. Aquí trabajó en su finca y tuvo amigos, cuando murió le hicieron guardia de honor y lo enterraron con u n acto y cañonazos. Era pequeñas pero aún lo recuerdo”, hay un dejo de profunda tristeza en la voz de la anciana.

Viajé a candela con mi hija en algunas ocasiones para conocer a la otra parte de la familia y ver a sus antiguos compañeros. Ellos, cuando supieron la historia nos abrazaban y hacían anécdotas de la guerra. Era muy triste, pero lindo viajar a Pinar del Río y recordar a mi padre y sus amigos.”

Mi padre murió el 28 de abril de 1938, un día antes de mi cumpleaños, tenía 77 años cumplidos. Recibió la Medalla de la Independencia, entregada en la época de Estrada Palma, a los que pelearon en la Guerra de Independencia, aunque nunca hizo política ni votó por nadie.”

EL CORONEL ROBERTO DELGADO SANTA CRUZ

Fotógrafo: Gerardo Mayet CrúzPatriota a carta cabal, Santa Cruz es de los pinareños que se alza contra España a la llegada de Antonio Maceo y su tropa a Pinar del Río. Investigando documentos históricos, muchas veces no muy exactos, se conoce que nació en Candelaria el 8 de junio de 1860, hijo de Enrique Santa Cruz y Francisca Delgado. Perteneció a una familia muy humilde y de origen campesino. En los primeros años de su juventud se dedicó a trabajar en el campo como labrador.

El 6 de enero de 1896 a la edad de 35 años se levantó en armas contra el gobierno español junto a sus cuatro hermanos. Desde 1895 ya Roberto conspiraba en esta población secundando los planes de Julián SanagaCollazo.

Al ingresar en las filas del Ejército Libertador formó parte del grupo que mandaba Cándido Álvarez del que más tarde se separó por los actos de indisciplina de ese mambí y pasó entonces a formar parte de las fuerzas del general Antonio Maceo.

Por su valor y capacidad fue ascendiendo grado a grado en el Ejército Mambí hasta llegar a Coronel del Ejército Libertador.

Participó en el ataque a Candelaria los días 5 y 6 de febrero de 1896 quedándose en estos lugares que conocía. Posteriormente tomó parte en los combates de Río Hondo, Laborí, El Rubí y muchos otros.

Más tarde, a la caída de Maceo, regresa a la zona de Candelaria, su tierra natal con las fuerzas que él había organizado y continúa la lucha hasta el fin de la guerra.

UNA INVESTIGACIÓN Y VARIAS HISTORIAS

Fotógrafo: Gerardo Mayet CrúzHilda nos cuenta la historia del apellido del padre: “ Una vez le pregunté por qué si nosotros somos Delgado a él todos le dicen Santa Cruz y me expresó que porque su padre se casó sin el consentimiento de su familia y los hijos en esa época recibían en esos casos primero el apellido de la madre; hasta eso le pasó. Su abuelo era rico y no quería que el padre de mi padre se casara con un a mujer pobre”. Señala la anciana para dar ejemplo del carácter de esa familia.

RESCATAR LA HISTORIA

Fotógrafo: Gerardo Mayet CrúzFue muy importante para mí ratificar esta historia: Lucía Melgares Salazar fue quien me puso en la ruta y aguzó mi olfato periodístico. Conversé con muchos compañeros, hice llamadas telefónicas, ¿un coronel mambí en la Isla y nunca salió un trabajo en el Victoria? hable con Leonel Labrada, quien participó en la etapa que se le puso nombre a los Combinados Deportivos y me contó que:

Nosotros estábamos poniéndoles nombres de mártires y de revolucionarios, cuando los compañeros de La Fe llegaron con ese nombre y la historia de que había muerto allí. Así fue que nos enteramos y estuvimos de acuerdo. ¡Imagínate, el nombre de un coronel mambí!”

Por su parte Amarilis Pantoja Delgado, la mayor de los seis hijos de Hilda me relató de los viajes a Candelaria: “ Mi madre siempre tuvo fijación con mi abuelo y muchas veces, cuando era chiquita, me llevó con ella a Candelaria, a conocer a los compañeros del abuelo. Yo me asombraba cuando aquellos viejos hablaban, lloraban, nos abrazaban. Mamá lloraba con ellos y hasta yo. ¡Imagínate, qué iba a hacer!

Colina, el historiador pinero, me ratificó la estancia en la Isla del Coronel Santa Cruz, su labor como agricultor y que había conversado con la hija. Con todas estas entrevistas y mis investigaciones posteriores, pongo a disposición de mis lectores este trabajo y, espero que también tengan palabras de elogios para el amor de esa hija.

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One response to this post.

  1. Posted by Javier Alvarez on junio 14, 2012 at 5:18 pm

    Hola quisiera contactar con esta familia si me pduieras facilitar su telefono o direccion para comunicarme y visitarla, ya que mi bisabuela era hermana de Roberto Delgado Santa Cruz, saludos

    Responder

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