LOS ENTIERROS DE MARTÍ

 Seis décadas de su ultima morada

Por Alexis Quiala Ferrer

Martí

Homenaje a Martí

José Martí no tuvo paz ni después de muerto; primero los cubanos trataron de encontrar sus restos mortales, pero no lo lograron; fueron los españoles quienes trasladaron el cadáver a un poblado cercano a su caída.

Cuando el cadáver de José Martí, caído el 19 de mayo de 1895, fue reconocido por los colonialistas, el coronel español José Ximénez de Sandoval ordenó a su tropa sacarlo del lugar.

Los españoles trasladaron el cuerpo sin vida hasta el poblado de Remanganagua, en las cercanías de Santiago de Cuba. En la misma fosa, las autoridades colonialistas decidieron enterrar también el cadáver de un sargento español muerto en la acción. Fue su primer entierro.

Cuatro días después, el 23 de mayo, las propias autoridades deciden exhumar los restos del prócer cubano para practicarle una autopsia e identificarlo, y luego enviarlos al cementerio de Santa Ifigenia, en Santiago de Cuba.

En el trayecto, los mambises intentaron rescatar los yertos despojos del insigne patriota, sin resultado alguno. Estaba fuertemente reforzada la tropa que los custodiaba.

En el cercano poblado de San Luis colocaron el ataúd en un patio del entonces Cuartel General, convertido después de 1932, en un Obelisco en su honor. Más tarde, sería trasladado en tren, hacia el cementerio de Santa Ifigenia.

El 27 de mayo, ocho días de su muerte, los restos de Martí fueron enterrados con respeto, pero sin sus familiares y amigos, en el nicho # 134 de la Galería Sur, del camposanto santiaguero. Era el segundo enterramiento.

Una disposición sanitaria que ordenaba demoler los antiguos nichos para remodelar la necrópolis obligó nuevamente a desenterrar los restos de Martí.

El nuevo panteón a donde fueron trasladados se inauguró el 24 de febrero de 1907. En la ceremonia se le rindieron por primera vez los honores de mayor general del Ejército Libertador muerto en campaña.Ocurría así el tercer entierro.

A la ceremonia no pudo asistir su viuda Carmen Zayas Bazán debido a problemas de salud. Sí estuvo presente su hijo José Martí Zayas Bazán.

Pero esa vez tampoco resultó el último entierro del apóstol. Muchos cubanos apoyaban la idea de que este debía descansar en una tumba más digna y magnificente, acorde con la importancia que tenía su figura en la historia de Cuba.

Por eso, en 1947 se convocó un concurso para elegir la obra que debía construirse. Una campaña para recoger fondos se diseminó por todo el país.

Mausoleo de Martí en Santiago de Cuba

Mausoleo de Martí en Santiago de Cuba

El 19 de mayo de 1948 se colocó la primera piedra para la construcción de la “Tumba Digna al Apóstol”, mientras se celebraba uno de los acostumbrados actos escolares por la efemérides.

Para realizar la obra hubo que desenterrar nuevamente sus restos, que fueron depositados por cuarta vez, cuando concluyó el monumento.

Ninguno de los enterramientos anteriores había sido practicado por los cubanos. Este último sí cumplió tal condición, sin embargo, no hubo mucha participación de pueblo. Era la cuarta vez que se le daba sepultura.

Para realizar un entierro verdaderamente cubano, con la presencia del mayor número posible de ciudadanos, se fijó como fecha el 30 de junio de 1951. Un día antes, en acto solemne y bajo un silencio sepulcral, se colocaron los restos del prócer de la independencia de Cuba, en una nueva caja hecha de bronce. Era su quinto y hasta ahora último entierro. Una representación importante de personalidades del gobierno y el pueblo le rindieron honores.

Hoy, el Mausoleo que guarda sus restos mortales se levanta en el histórico cementerio de Santa Ifigenia, en Santiago de Cuba. Una guardia de honor le rinde tributo permanentemente.

La ceremonia se ejecuta frente a la Llama Eterna en homenaje a los héroes y mártires de la Patria, ubicada en la entrada del mausoleo. La Unidad de Guardia de Honor Permanente al Héroe Nacional José Martí fue creada el 2 de mayo del 2002 y realizó la primera ceremonia el día 19, en ocasión del Aniversario 107 de su caída en combate.

Han transcurrido 60 años de su último entierro, pero los cubanos le seguimos rindiendo tributo y  recordando su legado y su memoria.

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