FIDEL, 85 Agostos

Por Alexis Quiala Fidel 

En agosto siempre hablamos de Fidel, Fidel el Grande, Fidel el humanista, Fidel el segundo padre de la Patria, Fidel la figura legendaria que asaltó el Moncada, Estuvo en el presidio Modelo, regresó en el Granma, derrotó a la dictadura de Batista y bajó de la Sierra Maestra, con todo un pueblo a su lado.

Pero yo quiero hablar, además de ese Fidel, de Fidel el optimista, ese que siempre ha creído en un mundo mejor. Fidel el revolucionario, el visionario, internacionalista, Fidel el del parque Céspedes en Santiago de Cuba. Muy pocos recuerdan que una vez, a inicios de los 60, llegó a ese lugar, una noche y conversó con un grupo de jóvenes que allí se encontraban, llegó solo, o casi solo, en ese tiempo la escolta no eran como después fueron necesarias. Allí les habló de las carestías que comenzaban y del futuro que tendrían los cubanos, les habló del programa para el desarrollo, mucho después fue conocido como El Programa del Moncada.

Y aquellos jóvenes lo oyeron y les contaron de sus penurias, era el tiempo en que ganarse una peseta era un milagro, dos de ellos, amigos míos desde los primeros años, un o de ellos, vendedor de caramelos, como yo, me contó todo el relato, les habló de casas como las de Vista alegre para las familias pobres, la transformación de Santiago en una ciudad, Los edificios, las avenidas.

Les habló de los cuarteles convertidos en escuelas en la nación y de las incomprensiones, las alegrías y el estudio para todos. Eran muchas cosas para jóvenes que habían vividos descalzos la mayoría del tiempo, o con una sola camisa para la vida.

Pero Fidel, el del parque Céspedes, fue convincente, y esos niños crecieron, viéndolo cortar caña, derrotando el pasado y labrando el futuro, reconociendo errores y repartiendo proezas.

fidel

Fidel, Chávez y Raúl

Lo vieron envejecer y pero nunca rendirse; buscar siempre el bien general y no olvidarse del pueblo.

Ni ciclones, ni amenazas, ni chantajes pudieron doblegarlo. Y ahora está ahí, cumpliendo 85 agostos de placer y alegría, manteniendo principios y  ayudando a los pobres del mundo. Elevando a la pequeña isla del Caribe a planos mundiales y resistiendo al imperio más feroz y poderoso del mundo.

Y cuando todos doblaron las banderas y se hablo del fin de la historia el se mantuvo firme, junto a su pueblo y demostró que u n principio justo, desde el fondo de una cueva, puede más que un ejército, y fue bastión, apoyo, bandera, faro de los oprimidos, sostén de los pobres. No cejó ni una vez en sus ideas, no retrocedió, ni un ápice en sus convicciones.

Y demostró que aún había países y pueblos con honor, que no estaba todo perdido y los pequeños comenzaron a elevarse, volvió la luz de la esperanza y aun estamos aquí, con la esperanza de Fidel y sus 85 agostos, manteniendo las banderas de la dignidad humana, derrochando optimismo y alertando a las futuras generaciones para que siempre manos nuevas  defiendan la patria.

Que te tengamos siempre Fidel, que tus ideas y tus acciones  mantengan los cimientos de la Patria, son 85, pero pueden ser 100, porque lo sembrado por ti no se borrará jamás.

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