Villa, el napalm y la brujería

Por Alexis Quiala Ferrer

villa

Villa, 50 años despúes

Fotos: Gerardo Mayet Cruz

Nada satisface más que saber la verdad oportunamente; por eso algunos países guardan documento para decirla en momentos que consideran no dañan sus intereses. Así conocimos que ahora, 50 años después, los Estados Unidos de Norteamérica, sacó a la luz documentos que corroboran que el napalm fue utilizado en abril de 1961 durante la batalla de Playa Girón.

Para nosotros no es nuevo, pero, como algunos desconocen que en la Isla de la Juventud existen personas que vieron las bombas de napalm y auxiliaron a compañeros afectados por aquel explosivo químico, les traemos el relato de Raúl Villalón, campesino guantanamero y combatiente de esa acción.

«Nosotros regresamos de la limpia del Escambray, como en marzo del 61, descansamos unos días de abril y cuando se formó el combate, nos montaron, desde Oriente, en un tren brindado,  hasta un pueblecito de Matanzas. De ahí en camiones, pa dentro… fango, monte y tiros. A buscar la costa».

Villa toma un aire, me mira, quiere volver a los 50 años pasados, al fango, los mosquitos, la tropa avanzado por el mangle y a los lados de la carretera.

« Imagínate que viene un avión que parecía nuestro y empezó a bombardear: Menos mal que no fue a nosotros directamente, pero se veían las bombas; una bombas que metían miedo. Y eso que yo ya había visto aviones bombardeando, en la guerra contra Batista. Estas eran distintas, tenían una candela tan grande que metían miedo. Me impresionó mucho la gran bola de fuego que formaban y el aceite negro que caía y se prendía».

Villa se pasa las manos por lo brazos, en señal de agitación, se traslada al suelo de la ciénaga de zapata, a las zonas de combate, tiene 19 años; guajiro con poco estudio y mucha tradición mambisa. Sólo conoce de mejunjes, trabajos en el campo, brujería y aparecidos.

«A algunos de los nuestros les cayó el aceite prieto.  !Y pa qué fue aquello! Empezaron a coger candela. Pal agua. Pal agua. Les gritábamos y ellos de cabeza y se apagaban.  Seguíamos caminan y, al rato, al secarse se volvía a prender la ropa.  Ahí mismo le caíamos encima a apagarlos con agua y el fango apestoso de la ciénaga, un a camisa cayó al suelo y, mientras más agua y fango le echábamos, más se prendía.

«!Qué sesto, compay! Nos preguntábamos y yo pensaba dentro de mí: Coño, los americanos nos están tirando con todo. !Quieren detenernos con brujería!

« Pero que va; nosotros, a fango apestoso y agua acabamos con aquello y luego derrotamos a los mercenarios. Y, te confieso que fue más fácil la bronca con los mercenarios que con la brujería esa que nos lanzaron desde los aviones».

Y sonría con picardía, porque los años trajeron Viet Nam y el napalm se hizo público.

Aún así, me confiesa, a manera de secreto, que en esos años, cuando Villa veía los noticieros y el efecto de las bombas en el país indochino, la piel se le erizaba, por los recuerdos de aquel día de Girón y sentía lástima por ese pueblo bombardeado.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: