René sigue cautivo

Es innegable que René González, uno de los cinco héroes cubanos prisioneros del imperio yanqui, sigue cautivo. Solamente le han cambiado el tipo de prisión. Antes era Marianna, en Florida y ahora es la ciudad de Miami, en el mismo estado
Por: Alexis Quiala Ferrer

Es innegable que René González, uno de los cinco héroes cubanos prisioneros del imperio yanqui, sigue cautivo. Solamente le han cambiado el tipo de prisión. Antes era Marianna, en Florida y ahora es la ciudad de Miami, en el mismo estado.

Este patriota cubano sigue sometido por la simple razón que le han aplicado una “Libertad supervisada” por tres años, castigo adicional a la condena cumplida y no le han permitido cumplir esta parte en su país, junto al resto de la familia y de su esposa, a esta última no le permiten viajar a Estados Unidos, por lo que alargan la separación de este matrimonio tres años más.

En este mundo calendariado, normalizado y controlado René tiene que pasar 1 095 días y noches, a merced de sus enemigos en una innecesaria supervisión sobre su vida, que lo aleja de sus compatriotas y aumenta el riesgo mortal que significa para cualquiera de los cinco vivir en Miami, en esa fauna de terroristas y demás enemigos de la Revolución y de los valores que René representa.

No bastan los 13 años de prisión injusta y arbitral, no bastan los abusos de las cárceles norteamericanas, los encierros en el hueco, la negación de visitas. No, se necesita un castigo más ejemplar, demostrar que en Estados Unidos no se puede controlar a los terroristas, sino que ellos deben andar libres y tramando sus infames planes de muertes y destrucción.
Los millones de cubanos que admiramos a René, esperamos que pase este trance tan difícil, que pueda regresar a Cuba y abrazar a su esposa, pisar el pueblo cubano y recibir el homenaje de quienes lo aclamamos.

Esperamos, también, que el inmenso clamor internacional, ablande el corazón y eleve el raciocinio de la jueza que le negó el derecho de volver a Cuba y reanaliza el asunto, reconozca el derecho del recién liberado y este pueda volver al seno de su familia.

Lo irónico del caso es que la libertad supervisada se le aplica a los reos que quieren quedarse en el país donde cumplieron condena, es una forma de que demuestren que pueden vivir en esa sociedad; pero René quiere partir hacia Cuba, no quiere seguir en una sociedad que tan mal lo ha tratado y donde fue castigado injustamente.

Entonces, alargarle el castigo es sólo una forma de complacer a la mafia cubano americana, que no desea ver liberado a estos hombres que conocen de sus trampas y daños hacia la isla del Caribe.

La madre y la esposa lo esperan aquí, nunca la política norteamericana les permitió visitarlo. Pero la justicia, a medias, tiene sus fines, acalla conciencias y permite alardes de humanidad, como una hoja de parra para tapar tanto abuso, tanta injusticia, tanta ofensa. Los reos de la política imperial seguirán resistiendo y nosotros, con los puños en altos continuaremos clamando por su devolución y por lograr hacer añicos la nueva farsa de la libertad supervisada.

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