Batalla de El Jigüe, principio del fin de la tiranía

fidel castro

foto archivo

Por: Alexis Quiala Ferrer.

La batalla de El Jigüe fue el colofón de uno de los combates más fuertes entre el ejército Rebelde, dirigido por Fidel Castro y la selecta tropa del gobierno de batista para desalojarlos de sus bases de la Sierra Maestra. Su resultado elevó el nivel de los rebeldes y la salida de los soldados de las alturas orientales.

El 7 de junio de 1958 el general Cantillo exige la presencia del comandante José Quevedo Pérez en el puesto de mando, para recibir instrucciones que según él eran un secreto militar que no se debía conocer hasta el momento oportuno, le presentó el sitio del desembarco en un mapa, le explicó que seguramente no sería el único que hicieran, porque según se fueran realizando las operaciones podrían realizar otros desembarcos similares.

El primero sería en la desembocadura del Río Palma Mocha, pero que el principal objetivo de la operación era desviar al Ejército Rebelde hacía el oeste de la provincia y que el enfrentamiento final fuera con el grupo dirigido por el principal líder de los rebeldes y obligarlos así a retirarse del país, al ser la columna mejor preparada en armamentos y si lograban derrotarlos las demás columnas serían dominada más fácilmente en el lugar que se encontrarán.

El día 10 de junio de 1958, se realizó el desembarco enemigo en el Arroyo de las Cuevas. El día 16 de junio se les plantea dos misiones a los guardias: la primera llegar hasta El Jigüe y permanecer allí hasta nueva orden, y la segunda rescatar a los prisioneros que se hallaban en poder del líder del Ejército Rebelde y que se encontraban en una zona cerca de El Naranjal, conocida por los Bajos de Jiménez.

Esta batalla comenzó cuando una patrulla del Ejército Rebelde chocó en la confluencia de los ríos Jigüe y La Plata con fuerzas del Batallón 18 de infantería de la dictadura

El 11 de julio se inician las acciones. Una patrulla rebelde ataca las posiciones del Batallón 18, el objetivo era herir algún soldado de la tropa enemiga. El plan obtiene los resultados esperados, logrando que el jefe del Batallón envíe el herido a la playa custodiado por dos pelotones, además de un arria de mulos para traer provisiones a su regreso.

El 14 de julio el capitán Guillermo García que había logrado mejorar sus posiciones en el río La Plata, contaban con más armas y parque y se preparaba para emboscar al enemigo.

El Batallón18 queda cercado en El Jigüe y se enfrenta a una situación desesperada, no solo sus escasas provisiones están prácticamente agotadas, se les hace imposible evacuar a los heridos, esta situación es aprovechada por la máxima dirección del Ejército Rebelde que traslada el puesto de mando más cerca aún del batallón enemigo.

El 15 de julio todo el día y la noche los amplificadores de Radio Rebelde se mantienen arengando a los soldados sitiados en El Jigüe, el jefe del batallón al darse cuenta de que era imposible salir del cerco se las arregla para enviar a un campesino hasta la costa para pedir refuerzos y apoyo de armamento.

La escuadra de Vilo Acuña está en las alturas frente al Batallón18 que permanece cada vez más asediado por los rebeldes en El Jigüe. El pelotón de Guillermo García había dejado su posición en el río y se sitúa en otra altura que domina el frente del enemigo. A su derecha, el de Vilo Acuña y cerrando el río La Plata la tropa de Hugo del Río.

Durante varios días se combatió con valor por ambas partes, como reconoció Radio Rebelde en un parte firmado por Fidel Castro, el principal jefe del Ejército Rebelde.

Según afirmara Fidel, hubo momentos en que sólo siete kilómetros en línea recta separaban a los pelotones rebeldes de las tropas batistianas que se habían introducido en la Sierra maestra; pero el valor y la decisión de los rebeldes y el conocimiento de la zona les permitió derrotarlos y cercar al batallón en el Jigüe. En la decena final de Julio, los guardias, acobardado, dejaban armas y vituallas y salían, casi en estampida de la sierra.

En el combate se ocuparon 249 armas, el enemigo tuvo 41 muertos entre soldados, clases y oficiales, y se le hicieron más de 200 prisioneros, 30 de ellos heridos.

A partir de la batalla de El Jigüe se inició la contraofensiva militar del Ejército Rebelde con las armas y el parque obtenidos, los soldados de la tiranía abandonaron las lomas y  nunca más volvieron; los rebeldes bajaron al llano y los fueron desalojando de las ciudades orientales, fue el principio del fin de la dictadura de Batista.

Fuente: ECURED

 

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