Almeida el intelectual revolucionario

Por Alexis Quiala Ferrer

Almeida
Almeida

El 17 de febrero Juan Almeida Bosque, el revolucionario que acompañó a Fidel y Raúl en toda la etapa de la Cuba revolucionaria, cumplió 86 años. Su figura en el Moncada, el Granma, la lucha guerrillera es altamente conocida. Así como su labor en el Comité Central y otras tareas de Gobierno.

Pero quiero presentarle a Juan Almeida Bosque, el intelectual, autor de más de 300 canciones, quien dejó una herencia en este sector  que muchas veces se pasa por alto por su legendaria figura de guerrillero, estadista y  hombre del Partido.

Almeida combatió en la Sierra Maestra, con papelitos en los bolsillos donde guardaba canciones, ideas musicales y muchas de ellas en la mente, en la tradición oral de sus compañeros que memorizaban, como si fueran grabadoras.

La etapa de compositor comienza desde la adolescencia, escribía poemas y algunas canciones de juventud. Su canción emblemática de La Lupe, la escribe en el exilio de México, inspirada en un encuentro con una muchacha llamada Guadalupe (Lupe), a quien conoce en el Bosque de Chapultepec. Es como un homenaje a la mujer mexicana. La canción viaja en la travesía de los expedicionarios del yate Granma, se rescata después del desembarco, ya en la Sierra Maestra donde la cantaban los compañeros de armas.

Este hombre humilde fue sintiendo la necesidad de transformar la sociedad al contemplar, en los barrios pobres en que vivió, las necesidades del pueblo.

A medida que fue transcurriendo el tiempo influyó muchísimo el golpe del 10 de marzo. “Conocimos a Fidel en la Plaza Cadena de la Universidad de La Habana; allí estuvimos conversando, él conversaba caminando, para allá, para acá y nosotros con Fidel para arriba y para abajo y nos interesó la forma de reflejar, de decir las cosas y quedamos concertados con él y Armando Mestre…”

Almeida empezaba a estudiar en la escuela de Artes y Oficios, asistía al área de la Universidad, en el Salón de los Mártires había armas que utilizaban para hacer prácticas. Cuando salieron para el ataque al Cuartel Moncada, le dijo a su mamá que iba a los carnavales de Oriente. Salieron de la calle 0 y 25, en El Vedado.

Almeida pasa por tres etapas musicales: la primera 1956 a 1959 canciones románticas con recursos expresivos que cristaliza en la década de 1970. Baladas como: Un beso de recuerdo, Fue anoche, Decide tú,

Marinero quiero ser y Es soledad.

La segunda etapa va de 1970 matizada por la asimilación y reinterpretación de otros estilos, con elementos genéricos de la música cubana; mientras se conserva y enfatiza el apego a la cancionística rasgo manifiesto en toda su obra; de ellas son ejemplo:

Balseros del Toa, Déjame mirarte, Sí, A Santiago, Quisiera enamorarme, Leningrado (dedicada a la 2ª. Guerra Mundial); Hilos negros, Este camino largo, Los recuerdos vividos.

Es el tiempo que está al frente del Partido en la antigua provincia de oriente e intercambia mucho con autores y músicos orientales, quienes lo han asimilado como uno más de ellos.

La tercera etapa comienza en 1980 y se caracteriza por el acercamiento a los sones bailables: Dame un traguito, Déjala que baile sola, Si tú eres, Qué le pasa a esa mujer, Mi amigo el capitán.

Aparte de la composición; La Lupe, hay que recordar entre las más populares: Dame un traguito y Esa mujer.

De ellas el propio Almeida señalaba: “ Dame un traguito, se me ocurrió en la cervecera que había por el Túnel de La Habana, pase por allí, me baje y había en la cantina recostado un joven medio borracho y expresaba al cantinero: “Dame un traguito” y aparte le sirven una cerveza y empieza a sonar la música y dice: “Qué bárbaro chico, esa es la musiquita que a mi me gusta” Y había una muchacha bailando allí, salsosa ella y se concentro el hombre en la muchacha aquella y a partir de esas cosas se me ocurrió la letra y después la música”

“Dame un traguito ahora cantineritos
Dame un traguito ahora que nadie mira
Dame un traguito ahora que me da pena
Dame un traguito ahora que estoy contento.”

Y sonreía con esa mezcla de mulato cubano entre pícaro y tierno que siempre le hizo ganar el favor del pueblo cubano y de los orientales.

“La canción, Esa mujer, la escribí en el balneario de Elguea”, explicaba en varias ocasiones. “Resulta que una muchacha parece que había llevado a la madre. La muchacha subía con la viejita y pasaba para allá; y al poquito rato la pasaba para abajo.

Después ya dejó a la madre y pasaba ella para arriba y para abajo y le digo a un amigo: “Que le pasa a esta mujer” y dice el amigo: “Lo que quiere es que la miren”. Digo, verdad, esta bonita la frase esa: “Lo que quiere es que la miren”. Y ahí empecé a crear la canción”.

Este es el Juan Almeida Músico, amigos internautas. Una faceta que debemos recordar también, porque da la gran dimensión del hombre, el revolucionario, padre, el amigo.

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