Un encuentro memorable

Fidel

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Por Alexis Quiala Ferrer

Fotos Archivo

Apenas llegado de una visita a Vietnam, en 1973, el Comandante Fidel Castro acudía a una de las tantas conferencias de prensa internacional, en La Habana. El tema Vietnam era muy importante y la guerra fría, tan llena de bombas y muertos; de países arrasados y de miseria, más aun para la prensa extrajera.

Muchas habían sido las manifestaciones de la dirección cubana con el hermano pueblo vietnamita. Ya Fidel había dicho que “Por Vietnam estamos dispuestos a dar nuestra propia sangre”. Palabras que no fueron una consigna sino que se hizo realidad, según nuestras posibilidades. La visita de Fidel a ese país era una muestra fehaciente del apoyo.

Uno de los periodistas de una agencia inglesa aprovechó la ocasión para preguntar a Fidel: “¿Cuándo usted cree que se podrá restablecer las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, dos países tan lejanos a pesar de la cercanía geográfica?

Se hizo un silencio tremendo; la pregunta parecía fuera de contexto, pero todos esperaban la respuesta del Comandante. Fidel Castro lo miró fijo, con esa mirada taladrante que todos conocemos y respondió para todos los presentes en la sala:

“Estados Unidos vendrá a dialogar con nosotros cuando tenga un presidente negro y haya en el mundo un Papa latinoamericano…”

La respuesta sorprendió a los periodistas presentes. Algunos de ellos hicieron una mueca irónica y de desaprobación y otros, entre los que estaba el que hiciera la pregunta, realizaron moderados gestos incrédulos y la entrevista continuó con el tema principal que era Viet Nam y la visita del Comandante al heroico país, arrasado por el Napalm y otras bombas de la potencia yanqui.

Hoy, mas de 40 años después, las palabras parecen proféticas; pero son características de la visión de un hombre que supo llevar adelante esta nación por casi 50 años.

No podemos olvidar que cuando comenzaron estas conversaciones, arribaron los cinco héroes y la sociedad cubana quedó dividida entre la admiración y la sospecha. Fidel volvió a hablar, señaló el camino, y lo bueno que era entrar en una época de distensión; pero dejó dicho que por su experiencia no confiaba en ningún político de los Estados Unidos. Brindando Así un margen de tolerancia y vigilancia a los tratados que se firmaran.

¡Ese Fidel Cará! Ese gran hombre que nos señala el comino, reconoce las verdades y sale a la palestra para aclarar momentos necesarios o apoyar movimientos en peligro como la causa de la hermana Venezuela.

Hoy les recuerdo a algunos ese incidente, como uno más en las relaciones difíciles que existe4n entre el gran país imperial y su pequeña Isla vecina.

Pero la actual etapa no es el regalo de un presidente poderoso, que quiere cambiar nuestro país de manera pacífica, como ha dicho Obama; es el resultado de años de resistencia, de superar las dificultades y de saber ser dignos y valientes.

La dirección del país lo sabe, por eso los pasos se dan con mucho cuidado y sin perder nuestras perspectivas. Hay que alcanzar unas relaciones justas para ambos. Los años de lucha no pueden perderse. Amistad sí, pero con respeto.

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