Archive for the ‘quiala’ Category

El valor de una medalla

Por Alexis Quiala Ferrer

Foto: Maick Conesa

Combatientes de Playa Girón que radican en este municipio recibieron la medalla “60 Aniversario de las FAR”  por su actitud destacada y el rol desarrollado en  aquellas acciones, de las cuales se cumplen 56 años.

El homenaje tuvo lugar en el parque guerrillero heroico,  sede de muchas de las importantes actividades celebradas en esta parte del país. La imposición del galardón a los 14 escogidos estuvo a cargo de Ernesto Reinoso Piñera,  secretario del Partido y por otros dirigentes del Gobierno, las instituciones armadas y la Asociación de Combatientes de la Revolución.

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Una vida dedicada a la Revolución

Por Alexis Quiala Ferrer

Fotos: Maick Conesa y cortesía del entrevistado.

Con casi 70 años de vida y un historial que da para más de un libro de aventuras, Rubén Domínguez, el “Dominguín” de la Sierra, la Batalla de Playa Girón y otras tareas en las FAR, me recibe amablemente en su casa.

Quiero que hablemos de su vida de soldado y Rubén sonríe, han pasado tantos años… Tomamos café y el teniente coronel retirado se pasa la mano por el rostro y vuelve a la época en que, junto a su padre pelea contra la dictadura de Batistas en las lomas del Segundo Frente.

LA ERA DE DOMINGUÍN

En 1957 tenía 10 años y era chiquito y flaquito, pero muy dispuesto. La gente del pueblo, en uno de los montes orientales me decía Dominguín, por el apellido de mi padre. Éramos diez hermanos cuatro hembras y seis varones. Ya en esa época mi padre, mi tío y uno de mis hermanos estaban combatiendo contra los guardias.

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LA MEDALLA

Por Alexis Quiala Ferrer

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Como cada vez que me siento a Conversar con el doctor Roberto Hernández, aparece una anécdota o un ciento de su etapa de internacionalista. Hoy, como saludo de fin de año, les traigo esta narración de un alto interés humano.

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Un encuentro memorable

Fidel

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Por Alexis Quiala Ferrer

Fotos Archivo

Apenas llegado de una visita a Vietnam, en 1973, el Comandante Fidel Castro acudía a una de las tantas conferencias de prensa internacional, en La Habana. El tema Vietnam era muy importante y la guerra fría, tan llena de bombas y muertos; de países arrasados y de miseria, más aun para la prensa extrajera.

Muchas habían sido las manifestaciones de la dirección cubana con el hermano pueblo vietnamita. Ya Fidel había dicho que “Por Vietnam estamos dispuestos a dar nuestra propia sangre”. Palabras que no fueron una consigna sino que se hizo realidad, según nuestras posibilidades. La visita de Fidel a ese país era una muestra fehaciente del apoyo.

Uno de los periodistas de una agencia inglesa aprovechó la ocasión para preguntar a Fidel: “¿Cuándo usted cree que se podrá restablecer las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, dos países tan lejanos a pesar de la cercanía geográfica?

Se hizo un silencio tremendo; la pregunta parecía fuera de contexto, pero todos esperaban la respuesta del Comandante. Fidel Castro lo miró fijo, con esa mirada taladrante que todos conocemos y respondió para todos los presentes en la sala:

“Estados Unidos vendrá a dialogar con nosotros cuando tenga un presidente negro y haya en el mundo un Papa latinoamericano…”

La respuesta sorprendió a los periodistas presentes. Algunos de ellos hicieron una mueca irónica y de desaprobación y otros, entre los que estaba el que hiciera la pregunta, realizaron moderados gestos incrédulos y la entrevista continuó con el tema principal que era Viet Nam y la visita del Comandante al heroico país, arrasado por el Napalm y otras bombas de la potencia yanqui.

Hoy, mas de 40 años después, las palabras parecen proféticas; pero son características de la visión de un hombre que supo llevar adelante esta nación por casi 50 años.

No podemos olvidar que cuando comenzaron estas conversaciones, arribaron los cinco héroes y la sociedad cubana quedó dividida entre la admiración y la sospecha. Fidel volvió a hablar, señaló el camino, y lo bueno que era entrar en una época de distensión; pero dejó dicho que por su experiencia no confiaba en ningún político de los Estados Unidos. Brindando Así un margen de tolerancia y vigilancia a los tratados que se firmaran.

¡Ese Fidel Cará! Ese gran hombre que nos señala el comino, reconoce las verdades y sale a la palestra para aclarar momentos necesarios o apoyar movimientos en peligro como la causa de la hermana Venezuela.

Hoy les recuerdo a algunos ese incidente, como uno más en las relaciones difíciles que existe4n entre el gran país imperial y su pequeña Isla vecina.

Pero la actual etapa no es el regalo de un presidente poderoso, que quiere cambiar nuestro país de manera pacífica, como ha dicho Obama; es el resultado de años de resistencia, de superar las dificultades y de saber ser dignos y valientes.

La dirección del país lo sabe, por eso los pasos se dan con mucho cuidado y sin perder nuestras perspectivas. Hay que alcanzar unas relaciones justas para ambos. Los años de lucha no pueden perderse. Amistad sí, pero con respeto.

Raúl Castro resalta los nuevos caminos en las relaciones con Estados Unidos

Estas noticia es muy importante y puede marcar el antes y el después de una política entre dos países vecinos: Cuba y Usa. Se ha considerado que los pronun ciamientos de Obama y Castro conforman la noticia más importante del año 2014. Si será esa la nueva forma de trato de la principal potencia mundial con el mundo, principalmente con los paises pequeños, bienvenida sea. Los cubanos, esperanzados estaremos esperando las acciones en el nuevo año.
Koyirosan. Sigue leyendo

Sardiñas Cura y revolucionario

Con sotana de verde olivo

Por Alexis Quiala Ferrer
Fotos Archivo
El 21 de diciembre de 1964 el padre guerrillero y Comandante del Ejército Rebelde, Guillermo Sardiña, vistió su sotana verde olivo y se dispuso a salir del Hospital Piti Fajardo, en La Habana, lugar donde estaba ingresado por padecer de una hipertensión crónica.
Los médicos que lo atendían se negaron a dejarlo salir; pero él insistió:
“No tienen que exagerar; sólo voy a un compromiso, oficiaré una boda en la parroquia Cristo Rey y regresaré. Me duele un poco la cabeza, pero ya me tomé una pastilla.”
Fue tan fuerte su insistencia que a los galenos no les quedó más remedio que dejarlo ir. Fue la última vez que lo vieron con vida. Falleció esa misma tarde.
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El padre Sardiña provenía de una familia muy humilde, era modesto y sencillo. Nació el 6 de mayo de 1917 en Sagua La Grande, en la región central de Cuba, su modesta familia tenía raíces católicas. Compartía con todo el mundo. Fue designado sacerdote en Cienfuegos y el 30 de noviembre de 1941 ingresa a la parroquia de Corralillo.
Las personas que lo conocieron lo caracterizaban como un padre muy popular: realizaba cualquier tarea como jugar al dominó; montar a caballo, le gustaba la música y el cine, hacía cuentos; jugaba al béisbol con los niños y con los adultos en la novena del pueblo; visitaba a los campesinos, y realizaba trabajo de bautizo sin cobrar nada y hasta organizaba actividades fiestas para recrear a los jóvenes.
Fue en el Seminario San Basilio el Magno, en la antigua provincia de Oriente, donde a los 19 años culminó sus estudios, y donde recibe la prima clerical tonsure, que oficializa el inicio de su condición sacerdotal, en la Iglesia Catedral de Santiago de Cuba.
Cinco años dedica a cursar la licenciatura en Derecho Canónico en la Universidad Gregoriana de Roma. A su regreso de Italia en 1941, cuando ha estallado la Segunda Guerra Mundial, es ordenado presbítero en la Catedral de Cienfuegos y designado cura ecónomo de la iglesia parroquial de Corralillo, en Las Villas, el 30 de noviembre de 1941.
De Corralillo a Palmira, a Vueltas, a El Jíbaro en la Sierra del Escambray, comunidades todas humildes a través de las cuales se da su inserción entre las clases más pobres, lo que le permite ejercer su bondad innata, su amor por el prójimo desvalido y, al mismo tiempo, aprehender, viviéndolo, cuán humano e injusto es el sistema socio-económico prevaleciente en la entonces república del bochorno.
Es la etapa fortalecedora de sus convicciones cristianas y revolucionarias. Desde el primer momento sus parroquianos van integrando una imagen muy peculiar de este hombre físicamente delgado, de apariencia frágil, modesto, algo tímido, desinteresado, que no cobra los servicios a las gentes pobres, que incluso paga el alquiler de las viviendas misérrimas de algunas familias abocadas al desahucio y sostiene económicamente la educación de algún que otro niño.
Pero, en humano contraste, es apasionado y enérgico en sus criterios, de gran valentía personal, capaz de abofetear a un politiquero insolente y de retar con los puños a un interlocutor en discusión acalorada. Es un fuerte crítico del fariseísmo de algunos ricos que se dicen cristianos y explotan inmisericordemente a los pobres. Luchador tenaz contra la discriminación racial y de la mujer. Y nada sectario; nada le impide visitar en sus hogares a honestos trabajadores marxistas que gozan de su amistad.
Muy poco común este franco cura pueblerino. Sin sirviente ni cocinero, se le ve día a día comer en las fondas más baratas de los pueblos, y jugar dominó o cubilete en lugares públicos donde se bebe, sin temer a las críticas de algunas beatas.
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La leyenda de los médicos cubanos en Miami

Ahora que en casi todo el mundo se aplaude la acción del personal médico cubano en la lucha contra el Ebola y su asistencia al occidente africano para combatirla: es bueno recordar las acciones contra estos galenos de parte del imperio y sus campañas para que deserten.
Nada mejor que este trabajo de Edmundo García que recoge parte de esa historia y de cómo viven en el imperio los desertores cubanos de la salud… Koyirosan

La política de sistemático robo de profesionales de la medicina a Cuba había comenzado con el mismo triunfo revolucionario y se mantiene hasta nuestros días, donde ha adquirido hasta una engañosa apariencia “legal”. Como recordó el Viceministro de Salud Pública de Cuba Dr. Luis Estruch en el mismo encuentro, unos 400 médicos de aquella promoción de 1962 permanecieron en Cuba todos estos años ejerciendo su profesión con honestidad, alto nivel científico y convirtiéndose ellos mismos, a través de la docencia, en formadores de otros médicos.

El deseo de reinstaurar el régimen derrotado condujo a un hostigamiento general que también abarcó el terreno médico, no dejando otra alternativa a la revolución que defenderse en dicha esfera, por lo que en los meses de septiembre y octubre de 1960 se produjeron nacionalizaciones de laboratorios farmacéuticos norteamericanos en Cuba y las mayores “boticas”, lo que provocó una intensificación de las restricciones del intercambio médico con la naciente revolución. El gobierno empezó a desarrollar entonces en el marco del naciente estado la producción de medicamentos y la formación de profesionales. Instituciones no directamente vinculadas con este tipo de servicio tuvieron que asumir tareas en este campo, como sucedió con el Instituto Nacional de la Reforma Agraria, el Ministerio de Industrias, el Ministerio de Comercio Interior y el Ministerio de Comercio Exterior, que creó por entonces la empresa MEDICUBA.

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